Soy complejo

Por, Luis Alberto Nina

Yo soy más difícil que una pregunta fácil; complejísimo soy, super complejo… Ése soy yo y “los míos” lo odian y a veces lo aman y nunca se van. No sólo soy lamento, hay cierta sensibilidad que enreda de mí… Soy tan raro que hasta conmigo mismo me batallo, soy mi más fiel crítico y mi lealtad no la cambio ni por un escritorio de lapsos. Me gusta lo diferente y me agobian las injusticias, y en este mundo –sabemos todos– que tener ideales como estos dos últimos es metódicamente suicida. Soy de una seriedad de las más grandes de mi entorno y a la vez soy el más jubiloso; quiero pensar que le doy a los momentos el ánimo que éstos ameritan.soy complejoLoco—aventurero de lo que creo. Y en mis utopías no me importa equivocarme, nunca llegar… Y como dice Sabines, también voy en su dirección: “En verdad lamento ser tan difícil, esa es la única palabra que encuentro para definirme. Difícil en cuanto a mi forma de ser, mi forma de pensar. Soy difícil de tratar, de querer, de soportar, créeme, sé que lo soy.”

Imaginémonos a alguien continuamente encima del sistema límbico de uno, intentando que todo se haga acorde a las normas, a las leyes, a la ética. Es frustrante, lo sé; yo mismo no me aguantaría, sólo resisto porque sé que todo tiene varios propósitos, y en mis ideas, muero… Soy raro, lo sé; y por eso estoy diseñado a vivir considerablemente aislado. No me conformo con el mundo, no me veo en la época, no entiendo por qué todavía un peso es más caro que un beso. Tampoco soporto la necesidad social de la hipocresía, me niego a decir lo que no siento para vivir entre todos; prefiero –a todo dar– alejarme de la compañía de la mentira… Le digo a mis amistades que mi dirección es latente, que mi hospedaje es efímero, que soy piel y movimiento… al principio nunca me creen. Se los advierto. Es más, admiran eso de mí, supuestamente. Ya después que se van, porque se van, todos siempre se van; ¿por qué será que realmente se rinden? Soy difícil y hasta el tiempo lo sabe. Y con esto no digo que esté bien. No. Sé que estoy mal, peor que una cabra divorciada; sé que no soy como todos. Es más, hasta me negaría a serlo, si es que no fuera ésta la esencia de mi convicción. Soy complejo y no es solo a veces…

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