Sueños de un idiota más

Por, Luis Alberto Nina

Dreaming

Todos entendemos que dormir corresponde a una necesidad fisiológica en la que el cuerpo humano restablece sus funciones físicas y psíquicas. Siempre soñamos, siempre; aunque no recordemos lo que soñamos. La mente humana siempre experimenta sueños. Ahora, si fuésemos a definir esos sueños, de forma poética, teleológica o psicológica organizamos la siguiente aventura… pero antes, debo especificar que no hablaremos de la oniromancia, que es la apelación a interpretar los sueños, su significado: ¿por qué ocurrieron, de dónde y qué nos depara el futuro? Etc…

Los sueños son raros vestuarios, bastante suspicaces y ambivalentes; algo los evoca, y se aguantan al azar, diría. Son interpretaciones de un momento sempiterno que adivinamos de algo que se presenta y se ausenta sin mediciones y con mucha retórica, que muestra brevemente una parte del descontrol que albergarnos de la vida. Soñar es poner a volar la imaginación; a veces para incomodar, a veces para revivir. Soñar es «levantar cabeza», calar a otras edades…

Freud

«En la antigüedad clásica, los sueños eran entendidos como revelaciones divinas o demoníacas, y podían además revelar el porvenir del sujeto que soñaba. Luego desde Aristóteles, los sueños pasaron a ser una actividad del alma, y no de los dioses».¹ Aunque para Freud, éstos representan aquellos deseos reprimidos que muy bien pudieran ser positivos o negativos/masoquistas. Para entender esto, él se usó como experimento y llegó a la conclusión teórica de que, los sueños son emociones que se anidan en la boca del subconsciente y que salen de ella a la parte del consciente durante el proceso del soñar. «Freud decía que a lo largo de la historia, hubo tres grandes humillaciones. El descubrimiento de Galileo, que no somos el centro del Universo; el descubrimiento de Darwin, que no somos la corona de la creación; y su propio descubrimiento, que no controlamos nuestra propia mente».² En adición a esto, Freud creyó en ésta, La teoría de la interpretación de los sueños, entendiendo así que todos los sueños eran interpretables…

 Después de este preámbulo, me corresponde indicar por qué hoy acudo a este tema

Suenos

Ayer la emoción fue tan enorme que –al despertarme– puedo decir que me sentí todavía más contento: soñé con los senos de alguien. Dirán muchos que, si estoy en el estado de irme a dormir soñando con los senos de alguien inexistente, es un mero indicio de que ya estoy volviéndome totalmente desquiciado. Y puede que sea así. Hablo de los senos porque fue el encuentro que llamó más mi atención; no quité la mirada del espejo adonde la observaba cambiarse la ropa para irnos a algún lugar que ahora no recuerdo. Su silueta me habló, por varios minutos sus enormes senos aguantaron mi postura; la curvatura de ellos, sus labios, su pelo azabache y enlazado, sus gestos femeninos y firmes, y su timidez ya no veía y que todavía era extrañamente deseosa. Ese sueño parece que ocupó el mayor trono de mi madrugada. Aún lo recuerdo casi completo. Y ha de ser la explicación del porqué ahora me siento tan agradado, aun después de revisar la cuenta del banco y mirar que no tengo más que $23 dólares en ella.

¿Qué logra un acto falso en un escenario verdadero? Es difícil explicarlo. Lo que sí debo decir es que, cualquiera que sea la meta, se despierta uno –aun entre una mentira repetitiva– con una sonrisa en el pecho y dos disposiciones: la de seguir caminando y la de nunca rendirse.

suenos en el espejo

¿Para mí, qué son los sueños?

La postura de esta explicación puede que se extienda a distancias irreversibles. Pero voy a elucubrarla de todos modos: soñar es levantarse, como expuse arriba, saltar a otro cuadrilátero, es poner a rodar lo cuadrado. Y sí es cierto que el control de los sueños es probablemente una quimera, que éstos suceden al azar, que son eternamente efímeros o raras veces se duplican. Puede que todo esto sea verdadero y que al fondo de la cascada tampoco tengan explicación. No obstante, como los define Freud, éstos pueden causar una tragedia de igual modo como pueden servir de alcance, de amuleto, de vademécum. Y esa dicotomía no deja de agradar. Porque en el amor, cualquier migaja logra su efecto.

Dream

Soñar es aventurarse a experiencias maniobradas a la voluntad de lo que sea. El truco es que, cuando se sueña con alguien, como el sueño que tuve en la madrugada de esta mañana; esbelta ella, con semblante de necesitada, astuta y dispuesta, de senos vertiginosos, arriesgados. Sus manos la cambiaron tres veces, buscaba el vestido perfecto para mi Espera; sé que me vio mirarla, sé que no la detuvo el atrevimiento. Sus ojos púrpuras y melódicos, sus pasos intensos y delicados, y su voz cercana y mía, como todo de Ella, siempre mía y del intento… y puede que no sirva de mucho la mística, el misterio, la dejadez, lo descuidado, sino que a pesar de lo poco de la aventura, hoy ando contento. Tener tan cerca aquellas burbujas, tener tan cerca sus sonrisas, tener a solo algunos pasos el poder de ir adonde Ella y despertarla, es más que suficiente para que crea en ellos, en los sueños; no para que viva de ellos como puede ser que haya vivido por tanto tiempo, sino para recobrar la idea de que, en el amor todo se vale, hasta despertar con cualquier pedacito de momento que nos “dé en la madre”.

Fuente (¹)   /    (²)    /    (Fotos)

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