Tu cumple’, Marie

Por, Luis Alberto Nina

Hoy es un despertar muy importante para mí porque, aunque no estamos tan cerquita como yo hubiera querido, por cosas obvias para quien conoce cómo es mi personalidad y cómo percibo la vida; no deja de ser y es y será a la personita que llamo mi musa, o más bien, a aquella que endilgo semejante calificativo en caso de que ésta fuese real y tuviese que nombrar a alguien… Y claro, todo aquel berenjenal que dilucidé inspirado entre esos tres libros reventados de un aliento muy elevado y sutil, deseos y contentura, aunque no necesariamente lo deseo con ella, quien está de cumple’ en este tremendo recorrido de horas avasalladas de melodías, pero debo admitir que –tanto la efigie, la personalidad, con leves excepciones de lo que sería toda mi ilusión, y cositas por ahí que encandilan hasta a la edad–, es este relámpago de sucesos impostergables, mareados de la sed de uno de esos pendejos que la ve, la encuentra, se contagia y nunca, nunca, quiere olvidarse de ella, la cumpleañera, siento mucho por ella, por más que la suerte puye y se esconda nuevamente el silencio…

¿Qué nos distancia? Lo que cualquiera detestaría, como en los tres libros… ¿Qué nos unió? ¿Ves, que formas parte de Mi Calendario de Momentos? Lo que nos unió… bueno, hay que ponerse a leer… Pero para destapar algo más real que todas estas figuras literarias, la vida se presenta como lo hace, Marie: sin orden pero al revés, a veces descalza y en otras tan calmada y directa que, le da a uno con inclinarse y dejar que los colores del aventurarse se adueñen de la paz del pescado. Te digo: no todos comprendemos lo que se presenta, no todos nos envolvemos en las tramas que –paralelamente y sin la pólvora– se anidan a un posible, a un enjambre de extrovertidos anónimos, a este andamiaje de suspenso y dos o tres paletas de chocolates que volvieron a subir de costo… Sin embargo, aquellos que sí admiran los vestigios de la pasión, que no los aterra la ofensa, ni las esquinas, ni abrir la mirada todos los días, ni sonreír sin la presencia de alguien que debe estar ahí, considero yo, son a quienes los levanta el recado. Y te soy muy pero muy sincero: […] parece que la vida es eso, otra persona. Parece que esto es la vida, otra persona […] Te entero de esto porque, le exigimos tanto a la vida, y ni siquiera ponemos de nuestra parte; tanto que queremos llegar, pero cuando se nos presenta la voluntad de estar, ponemos un celular a cargar en medio de una conversación y ni lo advertimos y para colmo, lo defendemos; o nos vamos a la farmacia, así, como si todo… Es decir, y creo que el poema que inspiré en La espera, Porquería de alma es el más preciso a todo esta trapisonda, modestia aparte, y será toda la vida para aquellos a quienes la mariposa les llega y… Pero tampoco, aunque creo fielmente que eso es la vida y para eso, no debo dejar fuera el encanto que sienten, tanto las ganas, como el pudor, la esencia de la incertidumbre y lo que sí se da… el movimiento, lo que intentamos y resulta o no; la verdad de lo que se quiere… Y entro ahora: te deseo, eslabón de mis alcances, lo mejor del mundo en éste, tu cumpleaños. Porque sin días como éstos no puede uno a veces sentarse, o acostarse como hago ahora, a contemplar -todavía con más intensidad las ofertas que ofrece tu personalidad; lo que ésta simboliza ante lo latente de otro aventurero más… Y este día es tuyo, no de nadie más; es para ti y por ti. Y si no te duermes temprano, y si no te despiertas a media noche, y si no eres propia del atrevimiento y de la soledad acompañada, entonces, bueno… entonces… no sé qué decirte más que esperes. No creo que tenga mucho sentido la vida cuando no se intenta, o cuando lo que amenaza no origina de nuestros escalofríos…

Lo que quiero significar es que, eres una mujer exquisita, como te dije tantas veces, eres como lo que sería mi Ella, de Ella existir. Y creo que añadirle más cosas a esta urdimbre de epítetos que pueden deprenderse de mi ánimo en este instante; sentimientos y pedazos de ideas que… Mi Marie, madre de un ratón lujoso… a ver, ¿cuántos días me quedé, y lo mismo? Y creo que añadirle más… sería gastarnos, llevar a jaque una amistad que se desenvuelve a su propio ritmo…

Pero tampoco quiero hacer de esta libertad un látigo en que deshago la sorpresa; no deseo hacerte daño, me hago daño como tal… pero ya conoces eso de mí, soy un hombre aparte de tener una melena espeluznante y atestada de desaciertos, también soy un avispero de réplicas a veces más saladas que gustosas. Y quiero que, específicamente hoy, vivas aquellas aristas positivas más que las que nos separaron. Porque a la larga, justo creo que soy, y de esa justicia viene a relucir lo siguiente: uno tiene lo que merece. Quien no se esfuerza, no debería esperar bocados de la felicidad; ésta no es una entrega que se adhiere a vidas azaradas y ya… hay que merecerlo. Y peor es, cuando no se sabe que se hace… esto sí lastima, créeme, hasta más que sí…

Y tú, encaje de lo debido, silueta de mis más recónditos sueños por un alguien que al final eres tú u otra que no sé, pero que se perfila en el abismo, así, con las manos sueltas, atenta y, porque no se me puede quedar ésta, con semejante sonrisa que lo alimenta todo. Y eso eres, además, una mujer formidablemente femenina, trabajadora aunque el sueño toma más posesión de ti de lo que debería; organizada, libre, amable e inteligentísima, servicial y enfocada (claro, en las cosas que quieres). Igualmente eres una tremenda amiga, independientemente… sino que, eres amiga de quienes eres amiga y punto. Tu familia lo es todo y es lindo eso; tus cosas, tu propiedad… te admiro por todas estas cosas, créeme, me hacen valorarte un mundo. Y finalmente, porque no debo seguir extendiéndome, soy experto en las distancias, quisiera que este sea un día espectacular, como te lo he insinuado, que respires doblemente, que te vayas de rumba y que te olvides de allá y de acá y de muchas cosas que no se ven porque no existen. Es tu día y es tu vida, es la conjetura de tus circunstancias y de ellas el dominio lo tienes tú solamente. Vive, sigue sonriendo, baila y, de vez en cuando, especialmente cuando nadie te esté mirando, no nos hagas caso e impúlsate a otra aventura de ésas que se dan entre la tempestad de un adiós y dos pesos de salsa y uno de mantequilla; me lo echas en la misma tacita… Sabes que te quiero mucho, eres una de esas personas que llegan a la vida de uno y nunca uno olvida. Gracias por la confianza, por verme como un aliado de las tramas de parte de tu historias, por joderme tanto para que recobre el buen tono, por haberme tolerado lo mucho o lo poco, por ser tú y solamente tú a pesar de… y por dejarme navegar entre la oscuridad de un cuento de esos que se les lee a los románticos. Aunque, no debo irme sin decirte:

La luz está donde está. Se puede crear, es cierto, pero hasta donde se crea llega a estar donde está. La puedes apagar, te puedes alejar de ella, incluso, puedes hasta transformarla en fuerza, digamos. Lo que no puedes, por más que quieras o que lo obvies es… es… es… ya se me olvidó lo que iba decir… ¡Feliz cumpleaños, dormilona!

Luis Alberto,

 

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