Tulsi Gabbard

(2020 -2024)

Obviamente no soy un dios ni vaticino un carajo como Nostradamus, Rasputín, El Mago Merlín o Vitico, quien todavía juega las quinielas al frente de mi casa; sin embargo, no descarto que a veces «se me pegan», o que «la pego» (lo digo de forma inmodesta y todo). Aunque quizá lo único que hago, como dicen los gringos, es un «análisis inteligente o educado» de la situación, utilizando muchos factores adyacentes a la misma y así formulo un criterio que se aleje más de la falencia o la mentira. Y desde luego que, también, en ocasiones no acierto…  

Cuando veo películas o hago algo específico y estoy a punto de elucubrar una tesis sobre un suceder, suele salírseme una de las típicas oraciones, revestidas de cualquier imposibilidad, como que: «Yo, que fui director de Warner Bros. por 16 años […] Yo, que estudié dos P.h.D. en MIT & Cambridge sobre cómo hacer jugo de tamarindo […] Yo, que toqué uno de los violínes para la sinfonía de Beethoven el mismo año que éste la organizó […] Yo, que me crié al lado de la casa de Bill Gates, sé casi igual que él sobre el funcionamiento de Microsoft […] etc.» Y todo el que me conoce a fondo sabe que yo relajo mucho con esto, que un poco antes de vaticinar la historia, salto con uno de estos preámbulos, y que cuando sale como dije, entonces culmino con, «¡Te lo dije!» No obstante, tampoco es que suelo abusar de mis versiones, no siempre salto con una… que tampoco es que sean visiones, para ser realista, sino teorías «educadas» o algo en esa dirección. Y casi siempre «la pego», al final de la película, era ese muchacho cabizbajo el asesino en serie… 

Cuando seguía deportes, me era fácil predecir cosas, como que, mucho antes de llegar a la liga, Payton, Duncan, Alex, iban a ser uno de los mejores atletas de los próximos 10 años, y así ocurrió; igualmente como que Pujols iba a ser mejor que Alex o que Cabrera iba a ser mejor que Pujols… Digamos que tengo buen ojo para ver el trasfondo de la intensidad de las personas y de las ideas, hasta sin tratarlas a fondo, tan solo apenas observando su superficie… Y lo mismo sucedió con Obama mucho antes de mencionarse su nombre como aspirante. Un día lo vi articulando una idea, de modo tan impresionante que, le pregunté a mi hermano que quien era ése. Me respondió que era un senador nuevo, de Illinois. Le sentencié lo siguiente: «Pues estamos mirando al próximo presidente de los Estados Unidos». Lo mismo con Sanders, hasta le escribe un artículo comprándolo, en caso de ganar, en lo referente a la ética y su fortaleza ideológica, con Mandela, M.L.K, y Mujica. No vaticiné que ganaría, pero sí que le iba a dar una tremenda batalla a Hillary, con sólo 3% de simpatía de votos en el partido en ese momento. Reconocí que su discurso iba a ser demoledor para aquellos votantes que razonaran algo.

Todo esto que digo lo más seguro es que cause burla o desinterés. No lo hago buscando aplausos, puesto que si me preguntasen de modo directo, sobre la validez de mis afirmaciones, también diría que todo lo dicho es un mero disparate. Sino que, lo uso como preludio para todo lo que voy a decir ahora: «Yo, que soy politólogo, salido de Harvard University, y que fui asesor político para dos Gobiernos de Franklin D. Roosevelt entre el 1938 al 1942», vaticino que, Tulsi Gabbard será la próxima presidente de los Estados Unidos. No existe forma que la gente de Obama & Hillary traigan ni a Michelle ni a nadie de esa corriente. Ahora es a Bernie Sanders que le toca, a su corriente. Y esta mujer tiene al menos diez elementos que para mí son pilares para ser presidente de los Estados Unidos (obviando la antipolítica de Trump); digo, si es que Trump no construye la Pared ésa. Porque si hace la Pared y no lo matan o lo destituye el Congreso por una barrabasada, nos jodimos… hay que recordar que todavía quedan muchos analfabetas en Estados Unidos que siguen teniendo el derecho al voto. 

Gabbard: es joven (apoyo Full de los Milenial), es mujer (parece que la época le debe a Estados Unidos una mujer como presidenta), está más buena que el «diache» (sólo hay que mirar su fragancia, gusta), es expositora (buen dominio de la palabra), carismática (necesario para añadir más seguidores), no está «quemada» o caliente (ética, sin «cola que le pise»), es demócrata–socialista (una fiel seguidora de B. Sanders), es diputada (tiene simpatía de por sí, y experiencia en Washington), es veterana militar (puso some Skin into the game), y es experta en relaciones internacionales (uno de los dos temas que los estadounidenses más valoran: la economía y éste).

Lo voy a dejar hasta aquí…

Fuente (fotos)     /     Bernie Sanders

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