Una risa burlesca

Por, Luis Alberto Nina Yo me rio de pocas cosas, yo hago reír… no me rio de quien se cae, de quien lo intenta y no llega, de quien no puede siquiera tratar. No me rio ni de quien sufre, ni de quien teme, ni de quien no sabe. No me rio de la historia de nadie ni de sus circunstancias. Voy al cine y esas películas de comedias absurdas poco me hacen reír; chistes obvios, pueriles y con poca importancia. Tampoco es que sea aburrido o que prefiera payasos reales todo el tiempo, sino que, le brindo a la vida la seriedad que creo que amerita. Para mí la risa es un complemento de la virtud, un goce que se da o no se da; pero nunca algo de principios communes.

Yo me rio de pocas cosas en la vida, yo hago reír… no me rio ni de quien fracasa ni de quien persigue que se rían. En sí no me rio de nadie, a menos que sea un político; trato de ser justo con esto. Realmente no creo que  el desgaste, la lesión, el quebranto o la pérdida, deben representar una broma. ¡Es que no soporto las farsas malévolas, de siniestro deleite y de poca progresión! El brillante escritor español, Carlos Ruiz Zafón, en uno de sus libros cumbres, La Sombra del Viento, nos sorprendió con la siguiente aventura: «Este mundo no se morirá de una bomba atómica como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo, y además un chiste malo».

Para mí la comedia es un instrumento de la banalidad, a menos que la altura de la misma, dependiendo quien la viva, sea muy literaria. El chiste, como la burla, el fracaso o la imposibilidad a veces resultan abusivos; son elementos alegóricos de la tergiversación y la manipulación y, aunque son dueñas del entretenimiento, a veces creo que lo positivo que albergan sus ideas no es suficiente para el esfuerzo. Dice un famoso adagio que me encanta bastante su uso, del extraordinario psicólogo Sigmund Freud: «Todo chiste, en el fondo, encubre una verdad ». Y yo creo que esto define muy bien a quien reacciona de semejante.

No quisiera que se me malinterprete, reír es bueno inclusive para la anatomía del cuerpo. Sin embargo, la risa que se consigue con el maltrato del otro, con el sufrir del otro o por pura indiferencia, son mezquinas, inhumanas y poco progresistas. Consiguen más bien, cerrarle el camino al otro.

Cuando digo que yo me río poco, quiero decir que solo me rio o intento reírme solamente de los actos que albergan justicia, no lo contrario. Y de la forma que hago reír es… bueno, siempre pretendo que mis chistes no sean pedazos de burlas andantes, sino un efímero escape del momento, del desespero –que a veces resulta la vida.

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